Historia del lindy hop en Chile

Todo comenzó con un: “Hola Lucy, soy Skye, ¿cómo estás?”

Lucy Engle es una norteamericana que, al igual que muchos extranjeros, eligió a Chile como destino para empezar una nueva etapa en su vida el año 2006. Lucy aprendió a bailar lindy hop en la misma escuela donde tomó clases Skye Humphies  (¡Sí, él mismo! El famoso Skye que todos conocemos).

Skye, en el año 2010, fue convidado como invitado internacional de un festival que se realizaba a principios de aquel año en Buenos Aires, Argentina. Skye iba sin pareja, así que le escribió a su amiga/compañera de lindy hop, Lucy, para que fuese con él a hacer clases al festival. Lucy,que ya vivía de modo permanente en Santiago, aceptó asombrada: “A mí me sorprendió el ofrecimiento, ya que aquí en Chile no había nada de lindy hop y llevaba tiempo sin bailar”, nos comenta Lucy.

Continúa: “Sabía que en Argentina, hacía ya unos 4 o 5 años, habían empezado con el lindy hop. Pero fue después de asistir al festival que tomé fuerzas para intentar dar clases en Chile”. Y así, a mediados de 2010 Lucy empezó a dar clases. “En Ñuñoa, hacía cursos mensuales y venían 5 alumnos, aproximadamente. Uno de ellos fue Dimitry Stukanov, quien llegó a Chile a mediados de 2011, de Rusia. Él ya sabía bailar, así que sólo venía por que era la única instancia que existía para bailar un poco. En esa época no había ningún evento donde poder bailar”.

A principios del 2012 se celebra en Chile el primer evento donde aparecen hoppers en un escenario: el Beuty Parade. “Contactaron conmigo, querían que hubiera hoppers en escenario bailando, pero éramos tan pocos que no pude ni reunir leaders, así que al final 4 chicas (Catalina, Loreto, Emilie y yo) realizamos el Shim Sham con la música de La Bix Band en directo”– Nos contó Lucy.

En un breve periodo de tiempo como alumno, Dimitri le ofreció a Lucy colaborar con las clases. Luego, a comienzos de 2012, llega a Chile Olga Stukanova, pareja de Dimitri, quien nos comenta: ”Como cualquier Hopper extranjero, al llegar a un país miras la comunidad Hopper; fue así como Dimitry conoció a Lucy. Yo llegué más tarde, cuando Lucy estaba de pre-natal, entonces empecé a dar clases con Dimitry y un evento en para practicar en barrio Italia.” Poco tiempo después, la pareja se fue a vivir fuera de Santiago, “nos mudamos a la Quinta Región y teníamos muy pocos alumnos en Santiago por lo que no valía la pena ir y venir a dar clases”, nos explica Olga.

A fines del año 2012, Lucy organizó dos prácticas sociales en la Plaza Ñuñoa “Intenté realizar prácticas sociales al aire libre durante ese verano, llegaron como 8-10 hoppers en los dos eventos que organicé. Éramos muy pocos los que bailábamos en esa época”. Estas prácticas sociales son lo que hoy en día llamamos clandestinos (¿Por qué le decimos así?… ya lo explicaremos, todavía falta un poco para llegar a ese punto de la historia).

Finalizando este primer capítulo de la historia del lindy hop Chile, a mediados del año 2013, Lucy-quien fue la precursora de este baile en el país- dejó de dar clases definitivamente.

Pero el lindy hop no se detuvo y dos alumnos de Olga y Dimitry quisieron intentar mantener el baile con vida: Marlene Marín y Andrés Contreras  comenzaron a dar clases y lograron mantener vigente al pequeño grupo de hoppers que existía en aquel entonces. Durante este mismo período, Angélica Flores, una chilena que vivió una temporada en Inglaterra, donde se familiarizó con el lindy hop, vuelve a Chile y comienza a dar clases. También , se fueron realizando algunos talleres sueltos por hoppers chilenos o extranjeros que estuvieron en Santiago pasando una temporada como Javiera Borgoño o Emilie Furuya.

Hasta la mitad de 2013 no hubo eventos de swing donde los pocos hoppers de Chile pudieran practicar lo que aprendían, simplemente contaban con un rato para practicar después de clases; pero al terminar ese año se organiza el primer Festival de Música Swing -y por accidente de lindy hop- en Chile. Este festival fue el Swing Fest.

Kristel, organizadora de ese evento junto a Esteban Estay, nos cuenta: “Junto a Esteban Estay queríamos hacer un evento con música swing y  para nuestra sorpresa nos llegó un mensaje desde Argentina que decía: ‘Somos José Zaragoza y Lu Salinas, queremos dar unos workshops de lindy hop en su evento’. Ellos sabían que acá había  hoppers y estarían encantados que vinieran si así lo deseaban, por eso hubo clases en el evento y fueron un éxito llegando tanto hoppers como gente que llegó por primera vez”.

En el año 2014 y desde Barcelona, llegan a Chile Laura Bel y Álex Mollà. Nada más llegar se enteraron que se realizaría una jam manouche en el frontis del Café Literario de Parque Bustamante, organizada por Roberto Tapia. Al llegar al evento notaron que había apenas una docena de hoppers bailando y que –para su sorpresa- no había muchos más en Chile en ese momento. Fue entonces, y con la experiencia de haber creado ya una escuela a las afueras de Barcelona, cuando deciden cambiar esa situación y comienzan a trabajar en la creación de una verdadera escena de lindy hop en Chile, que permitiera que esos motivados hoppers siguieran aprendiendo, bailando y disfrutando. Es así como, a menos de un mes de su llegada, fundan Swingtiago y comienzan a dar clases regulares.

Una de las innovaciones de Laura y Álex en esta nueva etapa del lindy hop en Chile es la creación de un programa por niveles que permitiese a los hoppers formarse de una manera más estructurada en este baile, tal como se hace en las escuelas europeas de lindy hop. También deciden no sólo dar clases de lindy hop, sino que también de Charleston y Balboa.

A la primera clase asistieron una docena de hoppers, grata sorpresa ya que que sólo llevaban un mes en Chile y no conocían nadie. A esa primera clase va Belén Torroba, una argentina que vivía en Chile y que había tomado clases de lindy hop en su país por varios años..

Al tercer mes de impartir clases, motivar a hoppers y crear redes en el mundo del swing en Chile, deciden abrir un segundo de nivel principiante, donde asiste Bárbara Sánchez, una chilena que aprovechando su visita a Barcelona durante el verano del 2012, tomó un curso intensivo de lindy hop y se enamoró del baile. Luego de testear su nivel, los profesores de Swingtiago deciden promover a Bárbara al primer grupo que estaba más avanzado.

Para poder crear una auténtica escena de lindy hop no sólo bastaba con clases, así que decidieron crear una fiesta swing mensual gratuita con música en vivo: Savoy Ballroom (en homenaje a la mítica sala de baile donde empezó el lindy hop en el mundo). Se hicieron una vez al mes por dos años.

Después del 2º Swing Fest en 2014, donde Laura y Álex colaboraron dando clases y realizando una demostración junto a los alumnos, la escuela llegó a un acuerdo con un bar que les permitiría bailar los viernes en la noche a modo de práctica social. Así nacieron las jams de los viernes en el legendario Zeppelin, que duraron hasta mediados del año 2016, cuando el espacio se hizo pequeño para todos los hoppers que ya se habían adherido.

Después del Swing Fest se incorporó Belén al equipo de profesores de Swingtiago. Cada vez había más alumnos, que se transformaban en hoppers-adictos. En un afán por organizar más eventos y difundir a gran escala la escena del lindy hop, Laura decide dedicarse exclusivamente a la gestión de eventos, fiestas, publicaciones en prensa y todo lo relacionado con la difusión del baile en Chile. La escena de lindy hop empezaba a crearse.

Año 2015. Como la fiesta mensual y los eventos de los viernes no son suficientes, nacen los clandestinos. Este es el nombre con que se conocen las prácticas sociales del lindy en Barcelona, puesto que no se pedía permiso organizarlas en plena calle, necesitándose únicamente de un parlante y hoppers motivados. Laura y Alex quisieron incorporar este término al vocabulario hopper de Chile y tuvo una gran respuesta. Sólo ese verano organizaron cerca de veinte clandestinos y, hasta la fecha, se siguen haciendo.

En febrero de ese año, regresa a Chile Víctor Contreras, después de pasar un par de años estudiando en Barcelona. En su estadía descubrió el baile en una plaza y decidió aprender lindy hop y charleston, y se apasiono por el swing. Como tenía amigos comunes con Alex y Laura, nada más llegar a Chile se incorporó a Swingtiago. A mediados del 2015, Bárbara que ya había alcanzado un gran nivel como bailarina, también se une a la escuela. La familia Swingtiago no paraba de crecer.

Una de las alumnas más adicta al lindy hop fue Teresita Chubretovic, quien creó un grupo de WhatsApp  con todos los compañeros de clases y jams -igual de adictos que ella- y lo bautizó como Hoppers Anónimos. Al ver que Swingtiago dejó de hacer clandestinos en la semana, porque empezaba a dar clases todos los días, en el grupo pensaban que esa tradición no se podía perder y se decidió continuar con los clandestinos entre semana. 

La escena avanzaba a pasos agigantados y no dejaba de crecer. Si hasta mediados del año 2014 hubo menos de 10 eventos para bailar lindy hop, después de la llegada de Swingtiago se hicieron más de 80 eventos en un año y después de tres años de su llegada mas de 580. Pese a eso, en el año 2016 tanto Marlene y Andrés y luego Angélica, dejan de impartir clases.

A medida que maduraba el creciente movimiento hopper, se empezaron a organizar festivales de lindy hop con profesores internacionales que posicionaron la escena de lindy hop en Chile a nivel mundial, permitiendo que hoppers extranjeros buscasen los eventos que existían en el país durante sus viajes por Sudamérica. Así mismo, los hoppers chilenos empezaban a organizar sus vacaciones dependiendo si al país donde iban había o no lindy hop. El lindy hop ya era una adicción en Chile.

La prensa nacional también hizo eco de este movimiento, bautizándolo como ‘la nueva cultura swing’ y dándole espacio en prensa escrita, televisión e Internet. Hasta la fecha, hay más de 30 publicaciones nacionales y hasta un par de apariciones para medios Catalanes.

La última etapa del lindy hop en Chile está marcada por su expansión fuera de la capital. Laura, a principios del año 2017, se muda a Valparaíso y lleva en mente un objetivo: hacer llegar el lindy hop a un nuevo lugar del mundo. Es así como, con el apoyo de todo el equipo de Swingtiago, funda una escuela hermana llamada Swingvalpo, que ya tiene a más de 50 hoppers nuevos en apenas un par de meses, desarrollando múltiples eventos y próximamente de su primer festival.

El movimiento sale de Santiago y vemos que Chile entero tiene swing. ¿Hasta dónde llegará? La historia la seguimos creando entre todos. Sigamos soñando.

Nos bailamos!!

Nota: esta es un resumen de la historia del lindy hop en Chile. hemos invitado a todos los protagonistas a colaborar, y seguimos requiriendo de esta colaboración , para poder completar este artículo. Si tienes más información o quieres aportar más datos puedes escribir a blog@swingtiago.com

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