Sobre Musicalidad

Una idea de nuestro profe Víctor.

¡En noviembre y diciembre toca aprender sobre Musicalidad en Intermedio! Por eso, Víctor quiso escribir sobre el tema, recopilando además impresiones de alumnos que ya hicieron el curso antes y que destacan por su uso de la musicalidad en el baile.

(Créditos: Idea y Artículo/Víctor Contreras, Recopilación y Redacción/Natalia Hernández. Gracias a Nato Uri Uri, Paulina Andrade, Andrés Pardo y Benja Mujica por sus aportes a este artículo.)

El curso

Cuando comenzamos a bailar, nos interesa aprender pasos; figuras que son nuestras herramientas para poder bailar. Pero a medida que avanzamos y nuestra experiencia Hopper se enriquece con la práctica social, nos damos cuenta que saber pasos no basta y necesitamos algo más, algo que haga que incluso un mismo paso sea diferente dependiendo de cada canción, algo que haga que nuestro baile esté en armonía con la música: sus instrumentos, sus acentos, sus silencios, sus intensidades, su estructura…

El programa de cursos Swingtiago se creó en 2015  y desde entonces se tuvo en cuenta esta necesidad; por eso se incluyeron dos módulos de musicalidad (en el nivel intermedio). Ahí, se trabajan diferentes temas vinculados a elementos formales de la música swing y otros, más interpretativos y expresivos. No es un curso donde se aprenden pasos nuevos, la clase se centra en escuchar atentamente música y analizarla, a fin de descubrir sus componentes y tomar conciencia de qué nos dice, qué sensaciones nos produce y cómo podemos expresar eso con nuestro baile y los recursos que tenemos.

En el primer mes se revisan aspectos de la estructura de la música swing: pulso, compases, frases, estructuras de frases; hacemos análisis y ejercicios matemáticos para ver qué pasos nos permiten cuadrar nuestro baile con los tiempos de la música y, en palabras sencillas, hacer que nuestro rockstep calce con el tiempo 1 de la canción. Para muchos es un desafío, para otros un mundo que se abre y que permite entender la música.

El mes siguiente es más interpretativo, trabajamos sobre el reconocimiento de aspectos como el tipo de pasos que nos sugiere la base rítmica de la canción, cuáles son los instrumentos que escuchamos y cómo expresarlos mediante algunos footworks o variaciones sencillas e, incluso, atender a la intensidad de una canción para decidir qué paso será el que se destacará en el clímax de la canción.

Hasta la fecha se han hecho 3 versiones de este curso y se han recogido muy buenos comentarios de los hoppers que lo han realizado. Una de las cosas que más se valora es la responsabilidad y la libertad que descubren quienes bailan en el rol de follower al poder interpretar lo que escuchan y entrar en diálogo con la música.

 

La experiencia

Una vez que tenemos los conceptos de los cursos de musicalidad, podemos comenzar a ponerlos en práctica. La musicalidad es diferente para todos, todos interpretamos la música de distinta forma, y en ese juego está lo entretenido de crear combinaciones de bailes de acuerdo al leader o la follower con la que bailemos en un determinado momento.

Para Víctor, por ejemplo, “la musicalidad es la posibilidad de que cada paso y movimiento se re-cree una y otra vez, como si cuerpo y música  estuvieran conversando. Conversando, escuchándose y comprendiéndose.”

Algo similar le pasa a Paulina, para quien el curso de musicalidad “significó volver a enamorarme de los pasos simples y, sobre todo, de conectar con lo que te está comunicando tu pareja. Porque, como decía Manning, durante esos tres minutos, no existe nadie más: es un affaire entre tú, tu compañer@ y la música. Y lo mejor es que no hay que elegir. Es un amor de a tres.”

¿Tanto cambia nuestro baile el aprender sobre musicalidad?

Para el nuevo profesor de SwingValpo, Benja Mujica, sí. “el curso de musicalidad es, por lejos, el curso de Swingtiago que más ha transformado mi forma de bailar. Hay un antes y un después muy claro. Recuerdo mucho los bailes con Laura, previo a haber tomado el curso, en que cada vez que hacía una variación musical o hacía algo especial para esperar que terminara el último 8 de la frase, yo no entendía nada y no sabía bien por qué. Luego de pasar por musicalidad entendí todo eso y más, porque la gracia de esto es que nunca se termina de explorar. El curso de Swingtiago, en dos meses, enseña todas las herramientas básicas para que uno pueda entender lo que es la musicalidad, aplicarla de manera básica y, a mi parecer lo más importante, entrar a explorar con más confianza el baile y el estilo personal.

Andrés Pardo lo explica en términos más prácticos: “Supongamos que uno está escuchando Sent For You Yesterday de Count Basie. Esta canción tiene una sección clara de preguntas y respuestas, ya sea entre la orquesta y el saxo, el piano y la orquesta u otros instrumentos. Un ejemplo de musicalidad en esta situación sería tomarse turnos con la pareja para bailar cada uno una pregunta o respuesta, mientras el otro conserva (o no) el break. Otro ejemplo sería usar la suspensión del saxo en una nota para hacer un slide. Y así uno es libre de interpretar las melodías y armonías de la forma que a uno le parezca más apropiado.

El ánimo de las canciones también influye en cómo las bailamos y para eso nos sirve la musicalidad. Andrés explica que “no es lo mismo bailar Blue Drag, que es más lenta, quizás más emotiva y más “seria” que The Darktown Strutter’s Ball, la cual por si sola habla de ir a una fiesta y ya tiene un tono mas entusiasta y animado.”

El ritmo, los acentos, los cambios de instrumentos, el ánimo de las canciones, todo eso nos ayuda a interpretar mejor la música; pero la idea no es que todo esto sea una tarea ardua sino que se convierta en algo que fluya, para poder disfrutar más el baile. Pasarlo mejor en la pista, probando cosas nuevas y dándole espacio a que se produzca una ‘conversación’ con tu pareja de baile es la meta.

Para eso tenemos herramientas, como escuchar harta música swing. Mucha. Reconocer artistas, estilos, saber las letras de las canciones, qué nos quieren decir los músicos, qué interpretan ellos y qué puedes interpretar tu (junto a tu pareja, claro, acá no bailamos solos).

Finalmente, Benja nos comparte un dato: Una herramienta muy útil para entender la música, el concepto de musicalidad y su aplicación en el baile es esta página. La compartió María hace más de un año y cada cierto tiempo vuelvo a darle un ojo. Tiene excelentes explicaciones, todas con ejemplos, desde lo más básico a cosas bastante complejas, está bien buena, hay que aprovecharla (gracias a los chicos de Barcelona que la hicieron).

En resumen muy resumido, y en las palabras de Nato Uri Uri, “haber tomado la clase de musicalidad me sirvió para entender mucho más las canciones, me enseñó a conectar de manera más rica con la pareja y, de esa forma, a disfrutar muuuuuucho más el baile.

Apostamos que a ustedes también les servirá para lograrlo.

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