La Era del Swing (II)

Un aporte de Fran Notari.

La primera parte de esta serie está aquí.

 

** El siguiente artículo es una adaptación y traducción de extractos seleccionados del libro “The Swing Era, 1941-1942, Swing as a Way of Life”, producido por Time-Life Records, New York (ed. 1970)

 

SWING AS A WAY OF LIFE

“No era solo música. Era una forma de vida”.

The Palladium Ballroom de Hollywood

 

La movida del Swing tuvo muchas mecas. El sonido de las Big Bands surgió en medio de la lujosa elegancia del palacio más placentero del mundo: el Palladium Ballroom de Hollywood, que tenía una sala de baile para 6.500 personas y 30 porteros musculosos para mantener el baile ordenado. En los balcones que daban a los 12.500 pies cuadrados de la pista de baile había dos restaurantes, tres bares y dos bares de refrescos. La banda de Harry James una vez atrajo a 35,000 clientes aquí en una sola semana, 8.000 de ellos en una sola noche.

El Roseland de Nueva York tenía espejos en sus paredes, un techo repleto de luces en forma de estrellas y azafatas notablemente refinadas. Por eso inspiró historias como las de Ring Lardner, Sherwood Anderson, F. Scott Fitzgerald y John O’Hara.

Dos lugares glamorosos en los suburbios de Nueva York fueron especialmente importantes para las bandas:

Primero, el Meadowbrook, de Frank Dailey, en Cedar Grove, Nueva Jersey. Era un lugar alegre con una gran pista de baile, mesas alrededor de la zona de baile y balcones en todos los lados, excepto sobre la barra. Atrajo a grandes multitudes de jóvenes universitarios, especialmente en sus matinés de los sábado.

El Meadowbrook

Segundo, el Glen Island Casino, nombrado así por Ralph Gleason, que era la “cuna de las bandas de renombre”. Era un edificio enorme y rústico en una pequeña isla en Long Island Sound, justo sobre New Rochelle, Nueva York. El salón de baile estaba en el segundo piso, con su techo alto cruzado por pesadas vigas desde donde colgaban los banderines de los principales colegios y universidades. La habitación estaba tenuemente iluminada. Con la luna brillando en el agua a través de las ventanas y la banda alternando canciones de swing con baladas de amor, Glen Island era un lugar romántico.

Glen Island Casino

Sin embargo, no fue el romance, sino la radio, la que hizo que Meadowbrook y Glen Island fueran sitios importantes para las bandas. Por eso se referían a ellos, como “radio remotes”, pues el Casino transmitía 18 shows por semana en todo el país y Meadowbrook, más de 20. Era tal lo masivo de la exposición en estos lugares, que se podía formar una banda entera durante una sola noche. Glen Island ayudó a lanzar a Glen Gray y la Orquesta Casa Loma, así como las bandas de Glenn Miller, Charlie Spivak, Hal McIntyre, Woody Herman, Claude Thornhill y Dorsey Brothers.

 

Frank Dailey, un antiguo director de orquesta que dirigía el Meadowbrook con sus hermanos músicos, podía darse el lujo de ser exigente e insistir en bandas como las de Tommy y Jimmy Dorsey, Glenn Miller y Harry James. Era tanta la fama que otorgaban estos lugares, que las bandas competían para tocar allí, de hecho los salarios eran muy bajos y los músicos perdían dinero en sus contratos con estos lugares, pero valía la pena sólo para obtener ese cable de la “radio mágica”.

 

«Estuvimos en el Hurricane en 1948 durante seis meses», dijo una vez Duke Ellington, recordando una temporada en un club nocturno de Nueva York, «y perdimos dinero. Pero estábamos al aire cinco o seis veces a la semana, y cuando volvíamos a la carretera podíamos cobrar de cinco a diez veces más de lo que podíamos antes». Duke pudo haber estado exagerando un poco pero el valor de la exposición en la radio era inconmensurable.

 

Duke Ellington

Las bandas de Les Brown y Teddy Powell solían tocar en Log Cabin en Armonk, Nueva York, cuya sala de baile era abordada a través de la tienda Log Cabin, donde el propietario Auggie Husser ofrecía mermeladas y tartas caseras. Los clientes eran incluso niños de la escuela.

 

Log Cabin

En las habitaciones oscuras y ahumadas de Harlem el whisky adormecía el paladar, pero dejaba las orejas afinadas para la música. El Lenox Club también se llamaba el Breakfast Club porque aquí comenzó la moda del baile del desayuno. En Tillie’s Chicken Shack, el compositor Walter Donaldson le prometió a Fats Waller un trago cada vez que tocaba My Blue Heaven de Donaldson. Fats lo tocó 25 veces antes de que sus dedos ebrios se volvieran de goma…

 

One thought on “La Era del Swing (II)

  1. Que bakan conocer el contexto de esta bella actividad, gracias por compartir!

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