Sobre el grito en las jams

Un artículo de Bobby White.

Este artículo ha sido traducido con autorización del autor original. Lo encontré la semana pasada y me pareció interesante para compartirlo y, quizás, discutir sobre el tema (yo tengo mi propia opinión sobre esto). Si ustedes encuentran artículos así, pueden enviarnos el link para poder compartirlo acá también con el resto de los Hoppers de Swingtiago. (-Natalia).

 

A considerar: el “je je je!”

 

Hace varios años que esta práctica comenzó en las jam circles, en el que los bailarines comenzaban a gritar “je je je!” para introducir a la siguiente pareja en el baile. Lo más probable es que esto haya comenzado con muy buena intención– es un símbolo de apoyo e incentivo para los bailarines, le advierte a los que están en el círculo que se aproxima una nueva pareja, posiblemente con algún paseo aéreo que puede terminar donde la pareja actual está ya bailando. Ayuda a enfatizar la estructura de la frase del swing, indicando cuándo termina, para aquellos que no están seguros aún de cuando entrar al círculo. Da algo así como un sentido de comunidad al asunto.

En los últimos años también se ha visto otra tendencia en la escena swing– el aprecio completo y transversal por la música en vivo. Un gran músico puede decir mucho cuando está haciendo un solo y muchos bailarines disfrutan escuchar eso y reaccionar a eso. Algo que debemos tomar en cuenta entonces es que un fuerte “je je je!” cubre lo que los músicos intentan decir, especialmente al final de una frase, un momento rico en la música en conclusión, ritmo y transición. De hecho, el “je je je!” no sólo lo cubre sino que literalmente lo reemplaza con una frase genérica.

Irónicamente, nuestro entendimiento básico de la música y la estructura del jazz, que la mayoría de los bailarines tienen en la escena moderna, ha causado quizás que perdamos la perspectiva de eso que hace al jazz algo no estructurado y lleno de expresión personal. Por ejemplo, ¿quién dice que un bailarín debe entrar a una jam circle al inicio de una frase o que debe terminar al final de una frase? ¿Son  momentos particularmente correctos para hacerlo? Claro, pero no son los únicos momentos.

Por ejemplo, si ven a los Whitey’s Lindy Hoppers, nuestros héroes más grandes del swing, raramente alineaban sus jams con la duración perfecta de frases– parecían bailar hasta que las ideas se les acababan, en movimiento o música.

Ahora, sólo porque los Whitey’s lo hacían, no significa que sea mejor. Pero creo que el ejemplo demuestra algunas cosas importantes sobre cómo los inventores de nuestros bailes solían interactuar con la música. Si pensamos en una frase musical como un párrafo compuesto de frases, los bailarines originales bailarían esas frases y no necesariamente se preocuparían en comenzar o terminar con el párrafo.

El flow de este tipo de baile es parte del flow de los Whitey’s Lindy Hoppers, es parte de cómo el baile se ve y creo que su impredecibilidad en ese aspecto le da un toque orgánico y emocionante que crea una energía diferente, más que la una jam moderna con sus tiempos predecibles.

Hablando de energía, una de las razones más grandes por las que la gente argumenta a favor del grito de “je je je!” es que les gusta la energía entusiasta que le da a la jam circle. La energía aparece en distintas formas, algunas veces es sutil y si siempre obligamos al grupo a que tenga ENERGÍA entonces perdemos la oportunidad de disfrutar un montón de otras energías que la música swing tiene que ofrecer.

Un grupo de cien personas pegadas las unas a las otras, experimentando algo ya tiene mucha energía. Cuando un jam circle es más orgánico– cuando la gente entra y sale cuando se siente inspirada, y otra gente pone el ánimo que quieres en su propio baile, sin mencionar que dejan que los músicos hagan lo suyo y que ayuden a formar cómo terminan las frases– entonces tendremos una experiencia mucho más rica.

(Además, si una jam va a tener buena energía, sólo necesita unos buenos swing-outs).

Por eso creo que nosotros, como escena, debemos dejar de gritar en las jam circles. Sin embargo, debemos mantener el espíritu del grito: incentivar a los bailarines a que entren a la jam circle, darles ánimo mientras bailan, aplaudir, gritarles con alegría y vociferar cuando hacen algo que te inspira, en tus propios términos. Hacer eso te convertirá a ti en parte de la experiencia, parte de la comunidad del jam circle.

Pero deja que la música les diga a ellos cuando comenzar.

 

A propósito, el jam circle— el acto de estar de pie en comunidad en un círculo mientras la gente baila en turnos– tiene raíces históricas que son mucho más complejas que lo que la gente cree. El jam circle comenzó hace cientos de años en África, a menudo con el propósito de adoración, y luego siguió en cientos de años (a menudo trágicos) de historia afroamericana, con esclavitud y destrucción cultural, antes de que se convirtiera, sin coincidencia, en uno de los fundamentos de la música jazz y, por lo tanto, del baile jazz.

Esto quizás no tiene mucho que ver con la pregunta de si debemos gritar “je je je!” o no, o quizás lo hace… como sea, creemos que es importante que los bailarines modernos piensen en el tema. Una jam circle es una cosa sagrada.

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